
El viento tibio soplo entre las cortinas de la oficina.
-Parece que va a seguir lloviendo- dijo la secretaria de la empresa.
Asentí con la cabeza. Aun no podía creer que había visto morir a alguien frente a mis ojos.
El carabinero miraba el cuerpo del difunto mientras hablaba con quienes estaban alrededor.
Mi abuelo parecía estar explicando la situación, la verdad no pude escuchar nada.
La hija del fallecido sollozaba con las manos en tapando su rostro luego dejaba ver sus mejillas rojas y las lágrimas recorriendo su cara como cascadas.
Los autos que pasaban frenaban y miraban luego solo seguían su camino. El morbo. Los transeúntes hacían lo mismo, rodeaban al cadáver, lo miraban, tapaban sus bocas con cara de asombro y ahí seguía aquel níveo cuerpo que yacía en la acera.
-¿Cuándo se lo irán a llevar al caballero?- preguntaba una de las empleadas mientras cuchicheaban con las vecinas de la cuadra.
-No se sabe, además la ambulancia llego tarde. Estaban llamando a Help y el caballero estaba inscrito en la Coronaria- comentó otra señora.Seguí mirando.
No, todavía no podía creer que estaba muerto solo parecía dormido o inconsciente.La ambulancia tapó su cara con una manta azul.
Señor, señor… despierte.

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